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Pasaje de referencia
El camino
Miguel Delibes
300
palabras
218
páginas
Miguel Delibes
El camino
Daniel, el Mochuelo, desde que tuvo uso de razón, siempre oyó decir que su pueblo era lo mejor del mundo. Era su padre quien tal decía y Daniel, el Mochuelo, no tenía por qué dudarlo. Más tarde, Daniel, el Mochuelo, fue al colegio y el maestro le dijo que su pueblo se llamaba así porque había muchos mochuelos en él. Y Daniel, el Mochuelo, pensó que su padre y el maestro tenían razón. Con el tiempo, Daniel llegó a querer a los mochuelos como se quiere a los hermanos. Y llegó a querer al valle como se quiere a la madre. Y llegó a querer las piedras del camino, y la fuente del Chorro, y el prado de Llorente, y la Poza del Inglés, y la colina de los chopos, como se quieren todas las cosas inevitables y permanentes de la vida. Pero mañana, al romper el alba, abandonaría todo esto. Se marcharía al colegio, a la ciudad. Era su padre quien tal disponía y Daniel, el Mochuelo, no tenía por qué dudarlo. Su padre había llegado ya a la conclusión de que en este mundo, quien no sabe es como quien no ve. Y quien no ve da traspiés a cada momento. Y ya eran bastantes los que su padre había dado en la vida para que encima su hijo tuviera que darlos también. Por eso le mandaba al colegio, a la ciudad. Esta noche, Daniel, el Mochuelo, no podía dormir. El tren le llevaría mañana lejos del valle, de los prados verdes, del cauce luminoso del río, de los mochuelos. Y de Roque, el Moñigo, y de Germán, el Tiñoso. Mañana todo esto quedaría atrás, definitivamente atrás, para siempre jamás. Le daba tristeza pensar en ello. No en la tristeza aguda y punzante de un dolor físico, sino en la tristeza sorda y persistente de una pérdida que aún no había llegado pero ya se sentía inevitable, adherida al cuerpo como la ropa mojada en una mañana de invierno.
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